Vivir con miedo

Tuve miedo de escribir esto sin embargo ya basta. Cuando tenía 7 u 8 años les tenía miedo a los pitufos, lo que ahora suena irrisorio en aquella época me aterraba, en la escuela mis compañeras me decían que eran malignos y si tenías uno en tu casa de seguro se iba a aparecer en la noche, razón por la cual ni tarde ni perezosa arrojé un pitufo de no más de 10 cm a un terreno baldío enfrente de la que fue mi casa, con el objetivo de que nunca más fuera a merodear por aquellos rumbos. Es así como de golpe pude acabar con algo que me daba miedo, nunca más me volvería a atemorizar.

Conforme fui creciendo mis miedos a la obscuridad, al mismísimo Chucky o Freddy Krueger se fueron transformando en miedo a los rateros, los asaltos, los asesinatos, se podría decir que era una delincuencia no tan sofisticada y desproporcionada como hoy en día, pero que acechaba en todo el vecindario y hacía tomar todas las precauciones posibles. 

Un recuerdo bastante nítido de ese entonces fue el asalto a la tienda de pinturas de mi Tío, donde trabajaba mi primo de unos 20 años, al cual con uso de violencia lo golpearon unos asaltantes, no fue nada grave pero no deje de soñar con eso un mes, en ese entonces no habré tenido más de 12 años, fue mi primer acercamiento a la violencia real.

De ahí en adelante el miedo fue tomando rostros y el temor fue invadiendo mi entorno, no obstante, en mi familia cercana hemos tenido incidentes menores, me preocupa mi ciudad y mi país. Se ha vuelto peligroso ir a un cajero automático, salir en quincena, pagar con tarjeta de crédito, dar tus datos por teléfono, hablar por celular o compartir datos, ya ni hablamos de salir de noche y sola sobre todo siendo mujer. Díganme ¿Qué es seguro en donde vivimos?, ¿Con que medidas me garantizan transitar en paz?, ¿Voy a regresar a casa después del trabajo? Lo más probable es que no haya respuesta…

Un dato preocupante es la tasa de homicidios en el país de 25.7 víctimas por cada 100,000 habitantes, tan solo en 2020 se mantuvieron las estadísticas en niveles récord de los últimos dos años, aún peor en 11 entidades se registro un crecimiento. De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) el 60% de los crímenes perpetrados tenía relación directa o indirecta con el crimen organizado. Este ha permeado en la sociedad civil, ha desatado niveles inconmensurables de corrupción adueñándose de estados completos.

Me causa mucho pesar hablar de feminicidios a lo largo de 2020 fueron asesinadas 3,455 mujeres, en promedio 10 mujeres por día, se registra el mismo nivel de 2019, no hay disminución. Un dato importante es que, de todos los crímenes registrados de mujeres, las fiscalías solo reconocieron una cuarta parte como posible caso de feminicidio, es decir, por razón de género. Los datos son crudos y alarmantes la violencia de género no cesa.

Pero ¿Qué se puede hacer?, comenzaría solicitando al gobierno federal al ser su competencia, pero también a los gobiernos local y municipal a establecer medidas de seguridad que garanticen libre tránsito de ciudadanos. Una cero tolerancia a la corrupción y a los funcionarios corruptos, una limpieza de fondo a las Instituciones de seguridad, y la coordinación efectiva de todos los niveles para no dar tregua a la delincuencia.

No solo nuestros vecinos del Norte pueden vivir en un país con bajos índices de delincuencia y tener sueños como lo expreso en su momento Mather Luther King “I have a dream”, tengo el sueño de vivir en un país democrático en toda la extensión de la palabra, de poder caminar libremente, de vivir en paz, de tener libertad de expresión, de tener un salario digno, de gozar de servicios de salud y de un retiro digno.

El primer gran paso es vivir en un país seguro para los niños, las mujeres, los jóvenes, los periodistas, los empresarios, los profesionistas, los padres, los abuelos (y su forma en femenino para ser incluyente). Creo que de discursos esperanzadores estamos un poco fastidiados, queremos ver acciones contundentes, y yendo unos pasos más adelante poder jugar en la calle como cuando éramos niños.

Rocío Flores Rodríguez @ChioFloresMx es abogada, asesora electoral y política.

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