¿Cómo puede progresar una comunidad cuando no puede cubrir sus necesidades básicas?

Escrito por: Dra. Ana Luz Ruiz Cascajares Medicina y nutrición

El primer escalón que requiere un individuo para autorrealizarse y cubrir necesidades intelectuales y otras más, es cubrir sus necesidades fisiológicas básicas como lo son dormir y comer; sin embargo en nuestro país según el reporte del CONEVAL (Consejo Nacional de las Políticas de Desarrollo Social) 2016 indica que 53.4 millones de mexicanos se encuentran en pobreza (43.6% de la población) y 9.4 millones en pobreza extrema (7.6% de la población) y esto los hace una población altamente vulnerable sin acceso a alimentación de calidad, ya que el sistema alimentario, que incluye desde la producción de alimentos hasta su consumo y los resultados socioeconómicos de estos, no se encuentra adecuadamente articulado en toda la extensión territorial y son las personas que habitan las poblaciones rurales donde más se vive esto y no logran salir del rezago ya que se genera un círculo vicioso y la pobreza y la mala calidad de vida se perpetua. 

Recuerdo cuando me encontraba en 2014 en el servicio social en una población de la sierra mixteca en Oaxaca (donde no había drenaje, pavimentación, ni otros servicios públicos que también son necesarios para el desarrollo) ver a los niños, adultos mayores y a las mujeres desnutridas; ni si quiera hacia falta ser médico para ver que no estaban cubriendo sus requerimientos básicos de alimentación. En particular tuve una paciente, Sofía, estaba embarazada con piel pálida y opaca, su cabello quebradizo, continuamente cansada y con su presión arterial super baja.  El bebé de Sofía debido a la presencia de anemia de su madre fue un bebé de bajo peso al nacer iniciando su carrera por la vida en desventaja con   alto riesgo de padecer obesidad y sobrepeso y por lo tanto baja productividad para salir adelante. Es triste pero la realidad es que como esta paciente se encontraban gran parte de los adultos mayores, mujeres y niños. 

Los elementos del sistema alimentario son la cadena de suministro (desde la producción hasta el consumo), los entornos alimentarios (espacio físico, accesibilidad, información) y el comportamiento del consumidor que se ve influenciado en gran parte por el entorno alimentario; condiciones que no son óptimas en estas poblaciones debido a la falta de caminos adecuados para la distribución de alimentos, falta de información, falta de ingreso económico para consumir los alimentos, etc.

Desafortunadamente en los pueblos indígenas y regiones rurales del país la distribución de alimentos procesados y bebidas azucaradas ha aumentado a tal grado que hoy en día viven una transición alimentaria, disminuyendo el consumo de maíz,  frijol y verduras y aumentando  el consumo de refresco, pan de dulce empacado y otros alimentos procesados, debido a la excelente cadena de distribución que tienen estos alimentos aún en estas comunidades y el bajo costo, generando así que aumente la incidencia en desnutrición, hambre oculta (deficiencias específicas como el hierro que provocan anemia), sobrepeso y obesidad, enfermedades crónico degenerativas, para un sistema de salud también deficiente que no puede soportarlo.

Favorecer la diversidad de la dieta es muy importante, promoviendo principalmente el consumo de verduras, leguminosas y frutas desde edades tempranas, ya que en los dos primeros años de vida se definen las preferencias alimentarias y por tanto se forjan hábitos alimentarios, repercutiendo así el resto de nuestra vida, Además la diversidad de la dieta es un factor crítico de la calidad de la alimentación y un factor crítico en la situación nutricional.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2012, en las comunidades rurales de México la mitad de los niños de dos a cuatro años de edad consume una dieta con una diversidad media (tres a cuatro grupos de alimentos: cereales, lácteos y leguminosas); una tercera parte consume una dieta con alta diversidad (con cinco a siete grupos de alimentos, que incluyen carnes, y huevo, frutas y verduras, así como frutas y verduras ricos en vitamina A). Entre los niños indígenas, una cuarta parte sólo consume dos grupos de alimentos.

Según al Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2018, en las comunidades rurales de México en la población de preescolares el consumo de alimentos recomendables sigue siendo mayor en las comunidades urbanas en comparación con las rurales, siendo los principales el grupo de carnes no procesadas, huevo y lácteos; misma situación se repite con el consumo de verduras. El grupo de leguminosas fue consumido en mayor proporción por preescolares residentes de comunidades rurales; tomando en cuenta los alimentos no recomendables en las comunidades rurales el consumo de bebidas endulzadas no lácteas en localidades rurales es mayor en comparación con las comunidades urbanas promoviendo lo que ya platicaba anteriormente sobre desnutrición, así como un alza en la incidencia de obesidad y sobrepeso debido a la accesibilidad a alimentos de que no aportan los nutrientes necesarios y tienen alta densidad energética. 

En el caso de los adultos, sólo 4,7% consume una dieta con diversidad alta; el 60% media y el 35% de baja diversidad. Estos resultados van de la mano con los niveles de gasto en alimentos y niveles de inseguridad alimentaria.

De acuerdo con los datos del CONEVAL 2016 las poblaciones rurales se encuentran con mayor porcentaje de carencia alimentaria que las urbanas, siendo la población con mayor carencia los jóvenes, adultos no mayores, indígenas y con alguna discapacidad.

Después de esta breve reflexión sobra las condiciones del sistema alimentario mexicano podemos darnos cuenta de que hay una visión incompleta del vínculo urbano-rural que requiere de políticas públicas y marcos legales que se articulen, ya que actualmente se encuentran sectorizados, duplicados y en muchas ocasiones contradictorios y desgraciadamente como dice mi tío Juan Carlos “Al perro más flaco se le cargan las pulgas” ya       que estas poblaciones en pobreza extrema son el mayor lastre que se transmite de generación en generación; por lo cual hay que atender a  estas poblaciones con cambios estructurales que les permitan tener posibilidades reales de desarrollo y para esto se requiere erradicar la desnutrición. 

Fuentes:

Reporte de la FAO del 2019 “El sistema Alimentario en México: Oportunidades para el campo mexicano en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible”.

ENSANUT 2018

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