TE ODIO MÉXICO

Por China Camarena

Te odio México porque me condenaste desde antes de nacer, a crecer con miedo.

Te odio porque me acostumbraste a ver personas pidiendo una moneda en la calle.

Te odio porque a veces eres tan blando que nos haces maleables ante cualquiera que se crea más fuerte.

Te odio porque te dejas manipular por quien cada seis años se clama tu dueño.

Te odio México. Te odio porque dejas que el aire grisáceo nuble tus pirámides y tu castillo.

Te odio porque has permitido que se intercambien tus sonidos de fiesta por cañones de guerra; tus olores a maíz frito por los olores fétidos que emanan de la violencia y la inseguridad.

Te odio porque aquí me siento prisionera de ti, y cuando logro escapar y probar la libertad, es difícil volver.

Te odio.

Te odio porque te dejas saquear y haces que las primeras planas hablen de ti como un inestable, como un débil. Y peor aún, dejas que sus líneas nos hagan percibir que todo es “normal”. 

Te odio porque permites que la minoría que te acribilla sea la misma que hable por ti, y al mismo tiempo, haces que quienes sí cuidan tu suelo y se conmueven con tu cielo, sean callados; sean ignorados.

Carajo, te odio México.

Te odio porque hoy tomar tequila duele y no en la garganta. Hoy gritar “viva” no se siente real cuando cada día amanece uno/a menos. Te odio porque hoy pintarse una bandera tricolor en la mejilla resulta irónico cuando simplemente predomina el rojo.

Te odio porque vives venerando un pasado, que en vez de motivarte, te ancla, te priva; te deja caminar pero no avanzar.

Te odio porque añoras tu historia y sus triunfos y a sus héroes, pero ignoras los fracasos, el sufrimiento y el dolor que es en donde yacen los verdaderos aprendizajes. 

Sí México, te odio. Pero te odio porque dejas que la gente te odie y te señale como si fuera tu culpa cuando la realidad es que tú eres una víctima más, y entonces me doy cuenta que lo que odio es en lo que nosotros como sociedad, te hemos convertido.

Hoy  duele celebrarte, duele brindarte, pero duele más que permitamos que duela. Porque a ti no te definen los que te tiran, te definen los que te levantan. Porque tú mi México, tú eres GRANDE. Nosotros somos los que te hacemos pequeño.

Es verdad que en México hay impunidad, hay corrupción, hay violencia, hay machismo, hay desigualdad… sí, HAY, pero no ES. México no es impunidad, no es corrupción, ni es machismo o desigualdad; México es la tierra que nos eligió y que hoy está lista para dejar el resentimiento y la victimización, para pasar a la acción.

México es esa persona que llora las vidas perdidas, aun cuando no las conocía. México es aquél que exige justicia y lucha para que el día de mañana, su hija y su nieta (y tu hija y tu nieta) no tengan que salir a buscarla.

México es usar nuestros colores todos los días, no solo para comer pozole o ver un mundial.  Así que porta los colores pero hazlo siempre con una pregunta en la mano, no te conformes con simples “respuestas”. Hazlo analizando, hazlo trabajando y aportando. No te canses, no te venzas.

Este 15 de septiembre celebra con ganas, con coraje y con conciencia.

Con ganas, para que inspires al de a lado y lo incites a ir con la cabeza en alto, aun cuando haya unos cuantos que se esmeren en tirarlo.

Con coraje, para que (al curarte la cruda) salgas a seguir demandando, cuestionando.

Y con conciencia, para que cada vez que te pase por la mente que odias a tu país, recuerdes que eso que odias es lo que nosotros hemos hecho de él, y entonces, en lugar de empeñarte en cambiar a México, comiences por cambiarte a ti.

Te amo, mi México.


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