HABLEMOS DEL MEMORÁNDUM OTRA VEZ

Por Jaime Tbeili

En México, como en todo el mundo, los eventos pasan tan rápido que a veces bastan unas cuantas horas para que una noticia se vuelva vieja.

En el mejor de los escenarios, se habla del tema una semana o dos antes de cambiar de página, y en muy escasas ocasiones una noticia puede trascender y generar consecuencias importantes. Cuando eso pasa, deja de ser noticia y se convierte en un hecho histórico, que se recuerda al menos una vez al año en su aniversario.

Al tiempo que se escribe este artículo hay una noticia que ya está perdiendo fuerza y que probablemente no le queden más que unos días: el memorándum del presidente Andrés Manuel con respecto a la reforma educativa.

Dicho escrito no es muy extenso, son solo dos páginas y media. Está dirigido a los Secretarios de Gobernación, Educación y Hacienda. El contenido es muy sencillo:

Primero, una crítica a las reformas del sexenio pasado, sobretodo a la educativa. Después, nos hace saber que el poder legislativo y el gremio magisterial no han alcanzado un acuerdo para derogar la reforma y mientras tanto, la administración pública necesita lineamientos para saber cómo actuar.

A continuación, presenta cuatro lineamientos sobre cómo se debe llevar la educación mientras se alcanza un entendimiento con maestros y padres de familia. Finalmente, exhorta a los maestros a mantener un diálogo permanente y a impedir la confrontación.

De los cuatro lineamientos expuestos en el documento, el más controversial es el segundo: mientras se alcanza el acuerdo, las instancias del poder ejecutivo federal involucradas dejarán sin efecto todas las medidas de aplicación de la reforma educativa.

No me crean. Véanlo ustedes mismos: Texto completo.

Hay preguntas muy interesantes que se derivan de este documento: ¿Por qué la administración pública necesitaría nuevos lineamientos sobre cómo llevar la educación si la reforma educativa sigue vigente? ¿La Constitución aplica hasta que AMLO ya no quiere? ¿Por qué el poder legislativo tiene que esperar un acuerdo con el gremio antes de legislar?

Pero hay una pregunta mucho más interesante y muchísimo más importante: ¿qué puede hacer el memorándum?

En sentido jurídico ese documento no existe. La Constitución y la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal le permiten al Ejecutivo publicar diferentes documentos para diferentes fines (como circulares, decretos o planes[1]), el memorándum no es uno de ellos.

Es como si yo decidiera por mi cuenta publicar una nueva ley de impuestos para todo el país, no importa lo que diga, legalmente no significa nada.

Pero el mundo del derecho y el mundo de la realidad son muy diferentes, y aunque para el derecho este memorándum no signifique nada, en la realidad y en la política puede tener un peso enorme.

Los secretarios que recibieron dicho texto no están legalmente obligados a obedecer. Pero, ¿qué pasa si lo hacen? Si Sánchez Cordero, Moctezuma y Urzúa deciden acatar las órdenes del presidente estarían pasando por encima de la Constitución y por encima del poder Legislativo.

Si los secretarios deciden no hacer caso, puede ser que no pase nada o puede ser que López Obrador los cambie por otros que sí obedezcan. Que el presidente cambie a un secretario es totalmente legal, se puede hacer y se ha hecho antes. Por cierto, ninguno de los tres ha hecho declaraciones acerca del tema.

No es poca cosa que el presidente pueda hacer lo que él quiera con el poder, las leyes y la Constitución, usando un documento que jurídicamente ni siquiera importa. Es el más clásico autoritarismo priista del siglo XX, solo que ya no por decreto, sino por memorándum.

Lo más grave es que los legisladores deberían de ser los más indignados y los primeros en criticar los hechos. Pero el presidente del Senado, Martí Batres, salió a defenderlo, y a pesar de que la oposición ya se lo solicitó, todavía no hay declaración del presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo.

La publicación del memorándum está lejos de tratarse solo de educación. Toca temas de poder, legalidad, división de poderes, autoritarismo, representatividad y, aún más importante, justicia.

Empecé diciendo que la noticia ya está muriendo, y aún así estoy escribiendo un artículo de ella porque tal vez no deberíamos de dejarla morir. Esta es una de esas noticias que corren el riesgo de no trascender, y mientras eso suceda, no podemos dejar de ponerle atención.

No sobra decir que, memorándum o no, la cancelación de la reforma educativa es un error. Como dije en otro artículo: esa debería de ser nuestra prioridad.


[1] Por cierto, esta nueva administración tiene que entregar el Plan Nacional de Desarrollo antes del 30 de abril. ¿Será buen momento para estar haciendo este tipo de publicaciones cuando sólo les queda una semana?

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