EL AGUA: RECURSO QUE DIGNIFICA

Por Regina Ardavín C.

En este Día Internacional del Agua, el enfoque que la ONU decidió darle es “no dejar a nadie atrás”, haciendo alusión a que un significativo porcentaje de la población no tiene acceso a agua potable o a servicios adecuados de saneamiento.

Este enfoque es fundamental porque generalmente es pasado por alto. Cuando hablamos del tema del agua, comúnmente hablamos del riesgo de escasez de este recurso, de la contaminación en los mares, de los químicos que contaminan el agua y que después matan especies o imposibilitan su uso futuro… realmente es poco lo que hablamos sobre el agua con un enfoque más humano.

Claro que la contaminación en el agua es importante, sin duda no debemos dejar de darle prioridad a hacer un uso adecuado y eficiente del agua, pero es imprescindible retomar la perspectiva más importante respecto al agua hoy en día, que es que este recurso tan preciado es un derecho fundamental de cualquier humano.

Cuidar el agua es algo importante en sí mismo, pero es aún más importante porque es fundamental para la vida digna de cualquier persona.

Sin embargo, a pesar de que el acceso al agua es considerado un derecho humano fundamental, en numerosos lugares del mundo, México incluido, no todos tienen acceso a ella, o éste está mermado de alguna forma, como por ejemplo, el acceso a agua que no está bien potabilizada.

Las poblaciones sin acceso a agua potable mejorada, según la OMS, se encuentran principalmente en África y Asia:

  • África subsahariana – 319 millones
  • Asia meridional – 134 millones
  • Asia oriental – 65 millones
  • Asia sudoriental – 61 millones
  • El resto de regiones – 84 millones

Por otro lado, la población sin acceso a saneamiento vive principalmente en Asia, el África subsahariana, América Latina y el Caribe:

  • Asia meridional – 953 millones
  • África subsahariana – 695 millones
  • Asia oriental – 337 millones
  • Asia sudoriental – 176 millones
  • América Latina y el Caribe – 106 millones
  • Otras zonas – 98 millones

No se debe perder de vista que el agua es un factor que dignifica la vida de las personas. Necesitamos tomar agua para que nuestro cuerpo funcione óptimamente, agua para bañarnos y sentirnos limpios, para lavar ropa, para limpiar los alimentos, para cocinar, para limpiar la casa, etc.

El número de usos para los que es indispensable es indefinido… y aún así, hay personas que deben buscar como vivir sin ella.

Hay quienes no se pueden bañar con agua limpia, o tienen que caminar kilómetros para poder obtenerla. Hay quienes deben hervir agua sucia por falta de acceso a agua potable, hay quienes se ven obligados a cocinar con agua que no cumple con los estándares necesarios para ser tomada.

Para quienes leen esto, y para mí, el agua es un recurso que damos por hecho. Abrimos la llave y tenemos agua limpia por un precio que podemos pagar cada bimestre. No nos damos cuenta de que el acceso que tenemos al agua es de cierto modo un privilegio.

Se ha dejado de lado también la importancia que tiene la inversión en tema de infraestructura con respecto al agua. Entre tantos temas que hay que resolver, éste parece uno secundario, como si invertir en tuberías nuevas, sistemas eficientes de drenaje y de saneamiento fuera un lujo para la sociedad civil, cuando en realidad es un tema fundamental.

Es indispensable hacer relevante este tema en la conversación pública, porque una mejor infraestructura en tema de agua no solo evitaría fugas y desperdicios, sino que garantizaría este derecho a muchas personas a las que hoy en día no se les garantiza de manera real y efectiva.

El agua dignifica, porque le brinda a la persona un bien indispensable para vivir y para tener un mínimo de calidad de vida.

Sin agua es difícil hablar de desarrollo, tanto de comunidades como de personas en lo individual. Según la OMS, cada año podrían evitarse 842 000 muertes con la mejora del agua, el saneamiento y la higiene.

La ONU retomó el tema dándole un enfoque basado en la discriminación, en cómo en muchos lugares del mundo, el género, el color, la preferencia sexual y la condición social determinan el acceso a un bien tan preciado.

No dudo que en muchos lados estos factores sean determinantes para tener o no agua, pero no nos debemos de ir muy lejos para observar que al menos en México, si bien el acceso al agua no está restringido por una cuestión de género o de preferencia sexual, sí es un tema casi de elitismo… pues quienes viven en lugares marginados, quienes viven en pueblos aislados, quienes no pueden pagar garrafones o botellas de agua no tienen el acceso que deberían a ella.

Este es un derecho más por el que se debe exigir, tan importante como casi cualquier otro.

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