MUJER NO FEMINISTA

Por Jaime Tbeili

Antes de hablar del feminismo se ofrece una disculpa porque la realidad es que, como hombres, nunca podemos saber a ciencia cierta si con nuestra opinión estamos siendo ofensivos, misóginos o simplemente ciegos a la realidad. Damos cosas por sentado y asumimos verdades que tal vez no lo son.

Estuvo circulando en redes sociales la imagen de una mujer embarazada con una blusa blanca que sobre el vientre tenía escrito: “No es mi cuerpo es mi hija” en rosa y negro. En la parte inferior de la imagen, aparece la leyenda: #SoyMujerNoFeminista, que fue añadida en letras rojas a computadora, junto a la imagen de la Cruzada Nacional Contra el Aborto.

Antes de continuar es importante aclarar que es posible que el hashtag haya sido añadido por alguien más y que la mujer de la foto solo haya querido abordar el tema del aborto. Pero dejemos de lado un momento ese tema en particular y hablemos un poco más de la imagen.

En el fondo de la imagen se aprecian una computadora y una silla de oficina, la mujer trae una blusa de manga corta, unos lentes de sol en la cabeza y una sonrisa de oreja a oreja.

Está expresando su opinión acerca de un tema polémico y actual, probablemente emitió un voto durante las últimas elecciones y lo hará durante las siguientes, buscando que su filosofía política esté representada en las instituciones que la gobiernan.

Ella misma, si quisiera, podría postularse a algún puesto de elección popular, por ejemplo, en el Congreso y aprobar o no aprobar leyes relacionadas con la criminalización del aborto.

Hace unos años, ella jamás habría tenido una computadora, en el mejor de los casos sería de su esposo, su padre o su hermano. ¿Ella habría soñado con trabajar y con tener una oficina propia? ni se diga. El poder elegir que ponerse tampoco hubiera sido posible en muchos casos, hay lugares donde todavía no lo es, donde una blusa de manga corta puede ser la última prenda que ella use.

En un buen día, su opinión acerca de los temas en la agenda nacional simplemente hubiera sido ignorada. En un mal día, esa foto le pudo haber costado una golpiza o peor. Hablar de votar, ser representada, tener un efecto sobre las leyes o postularse para cualquier puesto en el gobierno era un ridículo absoluto. Pero claro, ella es una #MujerNoFeminista porque no obtiene ningún tipo de beneficios del feminismo.

Si uno busca otras publicaciones con el mismo hashtag encuentra ideas como: “no necesito victimizarme para lograr mis objetivos”, “no puedo odiar a los hombres” o “yo no quiero dejar de tener el rol que tengo en mi casa y en mi familia”.

Tras la sorpresa de que existan ideas tan diferentes de lo que es el feminismo, al grado de que se puede apreciar como algo bueno o algo malo, busqué la opinión imparcial de un jurista, filósofo y politólogo italiano, Norberto Bobbio, quien define el feminismo como “un movimiento y un conjunto de teorías que se proponen la liberación de la mujer”.

El feminismo no obliga a victimizarse, a odiar a los hombres o a cambiar el rol que una tiene. El feminismo permite decidir si hacerlo o no. Las decisiones que una mujer tome no son lo que la va a definir como feminista o no. La va definir como feminista su deseo de que ella, y todas las demás mujeres del mundo, puedan ser libres de tomar esa decisión.

No hay nada más triste que escuchar que una mujer no es feminista. Es lo mismo que escuchar a una mujer decir: “yo no quiero la libertad de decidir, y tampoco quiero que otras mujeres la tengan”, porque el feminismo, como dice Bobbio, no es otra cosa que una búsqueda de libertad.

En el tema del aborto (para no dejarlo de lado) es entendible que exista polémica. Durante los últimos días yo mismo he revisitado, cuestionado y reformulado mi posición al respecto. Pero entender que el feminismo no solamente es aborto limita la polémica y a partir de esos límites podemos formular otras preguntas:

¿Puede ser universalizable una política del aborto? ¿Qué haría cada caso diferente y quién lo decidiría? ¿Por qué asumiríamos que hay alguien más (juez, doctor, legislador, quien sea) que puede decidir sobre estos temas? ¿Realmente podemos ponernos en la situación de alguien más y decir “yo en su lugar haría…”?

El feminismo no las va a contestar. El feminismo va a permitir preguntar.

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