LA LUCHA PRO-VIDA: EN EL LUGAR EQUIVOCADO

Por Regina Ardavín C.

Partamos de la base de que este artículo está escrito por una mujer pro-vida y con valores profundamente conservadores, hasta de “ultra-derecha”, dirían algunos.

Y sin embargo, aún siendo alguien pro-vida, creo que aferrarnos al tema de si el aborto debería o no ser legal, de si bravo por Nuevo León o si “please ya actualícense, estamos en 2019”, es un error.

Tenemos que asumir una realidad, algo que es y que simplemente por la época en la que vivimos no podemos evitar: la sociedad occidental tiende cada vez más a una hiper-liberalización y es, cada vez más, sumamente individualista. Ése es un hecho. Y no hay nada ni nadie que pueda detener ese proceso ya muy avanzado.

Pensar en frenarlo y querer que la sociedad se acople de nuevo a los valores conservadores y cristianos, más comunes en otros tiempos, es una pérdida de tiempo y es ingenuo… eso no va a pasar.

Pero justamente como este tema no sólo roza, sino que se adentra en un ámbito moral y ético y va más allá de lo legal, creo que la perspectiva pro-vida que muchos defendemos, debe de moverse del ámbito legal, para justamente enfocarse a lo que más le debería de concernir: lo moral.

Con esto me refiero a que debemos de dejar por la paz el tema de si despenalizar el aborto o no. Punto. Ahí no está ninguna solución. Admitamos que la mayoría de los mexicanos jóvenes y las nuevas generaciones en su mayoría son sumamente liberales, y que la mayoría de los legisladores también lo son, y los que estén por ser senadores y diputados en futuros cercanos y a mediano y largo plazo, cada vez lo serán más.

Las decisiones del Congreso respecto al aborto no deben de ser un motivo para rasgarse las vestiduras… es más, quedarse ahí es muy corto y de mentes pequeñas.

Porque abortar, como cualquier decisión personal, va más allá de la legalidad. Es una decisión moral que una persona toma o no, independientemente de si el gobierno lo permite.

Es como fumar, es legal, pero yo no fumo porque considero que no me hace bien y que no me va a llevar a ningún lado. Tomar, es legal, pero me siento mejor si no tomo y por eso lo evito. De igual manera, quien fuma marihuana o consume otras drogas ilegales, lo hace, a pesar de que esto no esté legalmente permitido.

Es la misma historia con el aborto… yo no abortaría, ni incitaría a una amiga, a una prima, o en su momento dado a una hija para que lo hicieran, sea legal o no.

Honestamente, si es legal o no, con su permiso, me vale madres. Porque mi decisión para no abortar no se basa en que sea legal, se basa en una ética personal y en unos valores consistentes que ninguna ley me puede tirar.

En el lado opuesto, quien quiera abortar, lo va a hacer, sea legal o no. Quien tenga dinero, viajará a otro estado, si en el suyo no es legal, o en el supuesto de que fuera penalizado en todo el país, viajaría a Estados Unidos para interrumpir su embarazo. Y quien no tuviera dinero para un proceso tan caro y laborioso, acudiría a un lugar clandestino a deshacerse del bebé. Ésa es la realidad.

Dejen de pensar que la gente va a hacer o no cosas porque son legales. A la gente le vale qué es legal y qué no, sobre todo porque en este país ni Estado de Derecho efectivo hay…

Es más, hablando de Estado de Derecho, ese es el ejemplo perfecto para sustentar lo que digo. En un tema menos polémico como la corrupción: obviamente robar dinero o hacer fraude está mal y es ilegal. ¿Eso ha detenido a políticos y empresarios sin escrúpulos para hacerlo? Para nada.

Y de la misma forma, conozco gente muy cercana que podían haber robado por el puesto público que tuvieron, y que nunca lo hicieron, porque hacerlo o no , no es una cuestión de legalidad o no, sino de valores y de congruencia.

Por todo lo anterior, concluyo que la solución para los pro-vida no es estar duro y dale con la penalización del aborto.

¿Queremos un cambio? ¿Queremos que menos personas opten por la decisión de abortar y que vean esta alternativa como su última opción?

Asumamos entonces la responsabilidad de educar, de formar a las futuras generaciones de manera en que por elección propia las mujeres decidan no abortar, pudiendo hacerlo.

Porque de poder, van a poder cada vez con mayor facilidad… esa ya no es discusión. Pero las decisiones se basan más en el querer que en el poder.

Y si no queremos educar, si no nos interesa tomar ese papel y esa responsabilidad que tenemos con nuestra postura para hacer que otras personas consideren pensar diferente, entonces dejemos la lucha.

Al final, contra la voluntad de las personas no puede nada ni nadie. Quien quiera abortar lo va a hacer, y quien no, ni aunque se lo promuevan.

La educación, que sin duda influye en el sentido que toma la voluntad a la hora de tomar decisiones, para mí es la respuesta.

Por otro lado, ¿Dónde estamos todos los pro-vida haciendo labor en Vifac o en organizaciones que promueven que las mujeres no aborten? ¿Dónde estamos todos los que defendemos la vida adoptando?

Muy pocos han tomado una responsabilidad activa haciendo algo más que solo opinar respecto a su postura… si queremos influir en otras personas para que decidan diferente, el camino es largo, complejo y aún más desgastante que hacer la lucha en el Congreso.

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  • Re
    La verdad crei que ibas a tener una postura pesima cuando empezaste diciendo lo de ser de ultra-derecha y que esta nueva opinion seria igual de mal-informada a algo que escribiste Hace un buen rato sobre el matrimonio igualitario o mes del orgullo ya no recuerdo, pero Si me sorprendiste y ojala mas disque pro-vidas pensaran asi y les importara la vida que se supone salvan despues del parto
    Salu2

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