RESPONSABILIDAD

Por Jaime Tbeili

 

El desarrollo político en México desde el pasado primero de julio, y particularmente las ultimas semanas, trae a mi mente una frase de Stan Lee: “Todos desearíamos tener poderes. Todos desearíamos poder hacer algo más de lo que podemos hacer.”

Efectivamente, a todos nos gustaría tener el poder de desaparecer la pobreza y la desigualdad, o de transparentar toda la corrupción del gobierno. Por lo menos, nos gustaría poder mantener a nuestros seres queridos siempre seguros. Pero no todo poder es deseable.

El martes pasado el presidente electo anunció que la consulta por el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México no fue la última. Por lo pronto tendremos una consulta, el 24 y 25 de noviembre, para que el gobierno entrante conozca la opinión de la ciudadanía acerca de la construcción del Tren Maya.

Hay que ser muy claros con un punto importante: las consultas no se realizan para que la ciudadanía elija lo que va a suceder, esa decisión le corresponde al gobierno. Asumimos que el gobierno va a hacer caso de la consulta, pero eso no significa que la decisión sea completamente de los ciudadanos.

Específicamente en el caso de la consulta del NAICM, Santa Lucía resulto ser la opción más votada, lo que significa que el gobierno entrante puede optar por construir el proyecto en ese lugar y fundamentar su decisión en la consulta previa. La consulta todos la esperábamos, la anunció López Obrador durante su campaña, aunque el resultado tal vez no.

Pero incluso con la dudosa legalidad, la bajísima participación, las críticas al resultado y las múltiples irregularidades que se suscitaron durante este “ejercicio democrático”, lo cierto es que se avecinan más consultas, y pronto.

En ese sentido, volvemos a la frase de Stan Lee, pero ahora en forma de pregunta: ¿Todos desearíamos poder hacer algo más de lo que podemos hacer? Obviamente no quiero poner en duda las palabras de un gran genio como Lee, pero a los mexicanos nos están dando posibilidades de hacer algo más, por lo menos de expresar nuestra opinión. ¿Realmente ha sido deseable?

Durante los años de cuasi dictadura del PRI, los sectores inconformes con las decisiones de gobierno no podían hacer nada al respecto, ni si quiera expresar su opinión. Hoy, los sectores inconformes con el gobierno ya tenemos el poder de hacer algo más.

Desde que iniciaron las campañas he estado convencido que, en un triunfo muy marcado de MORENA, le correspondería a la ciudadanía fungir como contrapeso de poder para evitar el autoritarismo al que tiende cualquier partido con exceso de poder. Y ahora nos corresponde porque hace 60 años nadie hubiera podido ser ese contrapeso.

Ahora, que las consultas sean la mejor manera de que los ciudadanos expresemos nuestra opinión, no me convence, particularmente no cuando existen tantas dudas acerca de su validez y método de aplicación.

Pero las consultas no son la única manera de expresarnos. Publicaciones, platicas, marchas, quejas, discusiones, debates, clases, conferencias, manifiestos, presentaciones, opiniones, documentos públicos, discursos, comunicados, mensajes o la simple conversación de todos los días. Son algunas de las acciones que podemos llevar a cabo para que nuestra opinión se difunda. La idea es que la política no sea un tema ajeno a nosotros y nos tengamos que esperar a que el gobierno nos pregunte antes de hablar.

Si la única función de las consultas es que la ciudadanía exprese su opinión, hagámoslo sin depender de ellas, nos corresponde hacerlo, nos corresponde no quedarnos callados ante inconformidades.

Hablar de política en público, en las redes sociales, con la familia, con los amigos, o en donde sea no solo es interesante, es un derecho (un poder) que tenemos los ciudadanos, pero también es una responsabilidad ciudadana, como dijo el mismo Stan Lee: “con un gran poder viene una gran responsabilidad”.

Supongo que sobra decirlo, en memoria de uno de mis grandes héroes: Stan Lee.

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