OPORTUNIDAD HISTÓRICA

Por Carlos de la Peña

 

El día de ayer el presidente electo Andrés Manuel López Obrador visitó el estado de Colima. Jamás en mi vida había visto una figura pública tan vitoreada por su gente. AMLO caminó por el pasillo saludando a casi todos los presentes, recibiendo cartas, halagos y hasta besos.

Su credibilidad tanto en Colima como a lo largo del país está intacta. Tiene un margen de maniobra enorme para implementar las políticas públicas que el considere benéficas para nuestro país. Mando total, poder absoluto.

Tiene a la mayoría de la población en el bolsillo. Es muy difícil escuchar algún comentario negativo hacia la figura principal de la política mexicana. Todos lo quieren ver, abrazar y escuchar. Existe una comunión total, nunca antes vista con ningún líder político mexicano, inclusive comparándolo con Vicente Fox en el 2000 o Luis Donaldo Colosio en el 94.

El presidente electo podría pararse en cualquier rincón del país y ser bien recibido, con los brazos abiertos. Su capacidad para manejar los tiempos políticos es prácticamente impecable, pues sabe cuándo, por qué y cómo dictar su agenda. Sus cálculos políticos son exactos, salvo uno que otro exabrupto que pasa desapercibido por la misma comunión entre sus seguidores.

Desde Tabasco a la Presidencia de la República. AMLO representa una esperanza más para los jóvenes políticos del interior de la república. Los tiempos en los que la política nacional se decidía única y exclusivamente en la Ciudad de México han terminado. Un tabasqueño esta por llegar a la silla presidencial, síntoma de una descentralización hasta en coincidencias irrelevantes.

Al futuro presidente de la República se le cuadran absolutamente todos los partidos y actores políticos de los mismos. Algunos de buena gana y con esperanza de colaborar, otros meramente obligados. PRI, PAN, PRD, PANAL, MC, PVEM y por supuesto MORENA. Las instituciones partidistas de todo el país están a merced del nuevo gobierno. Quien fue la figura política más odiada por los partidos oficiales en los últimos 18 años hoy tiene su revancha, pues “es un honor estar con Obrador” retumba en todo el país.

Volviendo a lo que nos atañe, el presidente electo López Obrador tiene en sus manos una oportunidad histórica. Ningún presidente había tenido antes tanta capacidad para implementar sus políticas de manera directa, sin intermediarios (pues tanto en la cámara alta como en la baja tiene mayoría), como dirían por ahí: “Lo que diga mi dedito”.

AMLO puede pasar a la historia como el presidente con mayor aprobación a lo largo del territorio nacional, pero dudo que se quiera quedar ahí. El presidente electo quiere marcar un antes y un después en el país, como así lo ha pregonado con la 4ta transformación. Quiere quedar en los libros como el presidente transformador, incorruptible y visionario. Por el bien de México, espero que así sea, pues de lo contrario estaríamos ante la mayor decepción en la historia moderna de nuestro país.

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