Estamos en el hoyo, literalmente

Por Fer Watty

 

Como bien sabemos los que vivimos y sobre todo los que manejamos en la Ciudad de México, los niveles de estrés y la falta de ganas de salir aumentan porque son temporadas de lluvias. Somos la única ciudad en la cual las lluvias generan desastres de grandes calibres por su mala infraestructura, por lo que nos impide realizar la mayoría de nuestras actividades diarias, y desafortunadamente esta temporada tiende a alargarse. La desfasada temporada de lluvias no es la única desventaja peculiar de esta ciudad, sino también está el deterioro continuo de las calles por la ineficiente planeación de éstas o cómo olvidarnos del eterno tráfico para transportarse de un punto a otro por más mínimo que sea.

Viviendo aquí nos topamos con alguno de estos tres aspectos cada vez que salimos a la calle. Sería tu día de suerte que te tocaran por separado, ya sea que esté lloviendo, o que haya un tráfico infernal o bien, que caigas en un bache mientras manejas que en ocasiones puede llegar a causar daños mayores. Pero la mayoría de veces, si no es que siempre, tenemos la desgracia de que se junten todos a la vez: que esté lloviendo, que haya tráfico y que caigas en todos los hoyos de la ciudad.

Si ya de por si el índice de tráfico es altísimo, se triplica cuando llueve. No hay nada más estresante que salir a algún lado y toparte con una fila enorme de coches frente a ti o con un río que desciende por toda la calle o bien, que ya después de haberte librado de la lluvia, pierdas una llanta en un socavón.

¿Por qué escribo sobre esto? Además de que a veces estamos acostumbrados a lo incorrecto, es una realidad que vivimos todos. Te acostumbras al tráfico de regreso del trabajo, te acostumbras a las inundaciones anormales que se producen, te acostumbras a esquivar los hoyos, ir río arriba, etc. Está claro que no recae en nuestras manos el mal uso de los impuestos para arreglar las calles y crear desagües bien planeados, pero sí, por ejemplo, el responsable manejo de la basura para que no tape las coladeras (el 47% de inundaciones se generan por basura). Las inundaciones y los hoyos son problemáticas frecuentes causadas por la carencia de programas y acciones que permiten mitigar este problema.

Se ha tenido registro de inundaciones desde cientos de años atrás en la historia de la metrópoli. La capital nunca ha sido ajena a los estragos ocasionados por la lluvia. Las consecuencias de estos desastres son más que una imagen antiestética; la detención del tránsito, el paro de servicios de transporte público como el metro, incluso condiciones insalubres para la gente. Siempre con lo mismo, ¿y por qué seguimos igual? Fácil, estamos tan acostumbrados que preferimos quedarnos en la zona de confort, incluyendo al gobierno.

Esto no es algo que se resuelva de un día a otro, se requiere bastante tiempo de esfuerzo y dedicación. Este tipo de situaciones hablan mucho del tipo de gobierno que tenemos, pero también habla de sus ciudadanos. Sin embargo es cierto que la mayor parte de la responsabilidad es del gobierno porque si bien lo recuerdo, uno de sus principales objetivos es buscar el bien de los ciudadanos pero por lo que veo, están conformes con ver cómo nos hundimos lentamente…

Entonces, ¿será que hemos caído en un hoyo y no podemos salir? ¿O más bien no queremos salir?

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